Alimentos funcionales: Comida que te venden como sana y no lo es


El marketing inunda nuestras vidas, y debemos ser conscientes de ello. Crea necesidades que en realidad no tenemos, y puede que acaben vendiéndote algo visto desde un punto de vista diferente, dándole mil y una vueltas para vender su producto y, en definitiva, haciéndote caer en la compra o el consumo de cosas que realmente no son necesarias y que incluso pueden poner en peligro nuestra salud.

En el caso de la comida pasa lo mismo. Existen muchos alimentos que te los venden como “sanos y saludables” para nosotros, y en realidad no son más que un producto que te vuelven muy bien envuelto, con muchos colorines y con muchas etiquetas como “0% grasa” o “fuente de omega-3”, pero la realidad es que son pura basura de la que podemos prescindir completamente.

No te dejes llevar por el envoltorio

Si algo saben los publicistas es que muchas de las cosas que compramos en el súper entran por la vista. Además, si a eso añadimos diversos eslóganes que realzan el valor nutricional de ese producto, tenemos algo que probablemente se venda mucho mejor y que nos dé muchos más beneficios.

Es por ello que se esfuerzan en diseñar bonitas cajas, con numerosas leyendas que animen a las amas (y amos) de casa a comprar lo mejor para sus hijos. Se acompañan estos productos con dibujos animados, como pequeños dinosaurios que salen por la tele, y de esa manera los niños preguntarán por tal o por cual alimento.

En este aspecto, podemos distinguir claramente dos casos:

  • Por un lado, los alimentos que te los venden como sanísimos pero en realidad no lo son. Un ejemplo podría ser los “néctares” de frutas, donde se acaba con la fibra alimentaria y se les añade azúcar extra. Sin duda alguna será “Fuente de vitaminas”, pero mucho mejor si comemos una manzana y una naranja pues aprovecharemos más esas vitaminas, comeremos fibra y no inundaremos nuestro organismo con azúcares. Por no olvidar que será mucho más barato.
  • Por otro lado, tendremos aquellos que prometen bajarte el colesterol, la tensión o vete tú a saber qué (los alimentos funcionales). Se ha demostrado en más de una ocasión que apenas tienen resultados y que hay otros alimentos que funcionan mil veces mejor. Abajo os dejo un link a un blog donde podréis ver muchos estudios sobre lo que os comento.

Los engaños más comunes

– Vale Sixtito, déjate de tanto rollo, y dame más ejemplos para que pueda ir con cuidado.

– A sus órdenes camarada, faltaba más.

Quiero dejar algo claro y es que los ejemplos que voy a poner aquí, y que encontraréis en cualquier supermercado, no son mentira. Los expertos en marketing no son tontos y saben que no pueden mentir en la composición de su alimento, pero lo que sí que pueden hacer es omitir información, información que es tan valiosa que puede “anular” las bondades que tanto intentan ensalzar. Por ejemplo:

Si lees “0% de materia grasa”. Vale, ¿y? Si a lo mejor para darle algo de sabor a ese alimento habéis tenido que cargarlo de hidratos de carbono. ¿De qué me sirve saber que apenas tiene grasa si luego me estáis “envenenando” con hidratos?

“Fuente de Omega-3”. ¿Y luego lo conserváis en aceite de girasol? ¿Tanto cuesta utilizar aceite de oliva virgen extra?

“Rico en proteínas”. ¿Cómo no va a ser rico en proteínas si estoy comprando atún?

“Sin azúcares añadidos”. Gracias por no utilizar más azúcar a este brick de zumo de frutas que ya de por si tiene muchos gramos de esta.

“Light”. Uf, mucho peligro, quizás el total de calorías sea menor que su producto original, pero seguramente tenga muchísimas calorías aún. En algunos casos sí es verdad que es un producto más sano, pero hay que leer bien su composición y entenderla.

“Super enriquecido con casei-inmunitas y con bífidus que hacen que te conviertas en un superhéroe y disminuyen tu colesterol más que el Fairy la grasa”. Le echan cuatro chorradas, de dudoso beneficio para tu salud, y te cobran el doble que un producto normal.

Y creo que este video lo resume muy bien. Os recomiendo que lo veáis y entenderéis lo sencillo que es preparar algo y después promocionarlo con mil y un eslóganes realzando las maravillas de lo que estás comiendo (y de paso cobrarte un buen dinero de más). Os aconsejo también que visitéis el blog desde donde se ha realizado el video.

Mi consejo

Yo lo tengo muy claro: Cualquier alimento procesado que necesite de una campaña de marketing y de una publicidad agresiva, hay que tener cuidado.

Nada mejor que procesar y cocinar tu propia comida como para saber lo que estás comiendo. Está claro que muchas veces no tenemos el tiempo necesario, pero en muchas otras es la pereza la culpable de nuestra mala alimentación. Lo más cómodo es abrir un bote de zumo y beberlo, mucho más cómodo que comer una fruta directamente, pero ¿crees que merece la pena?

También debemos aprender a leer la composición de los alimentos porque nos pueden engañar omitiendo información, tal y como decía al principio. Espero algún día escribir un artículo sobre esto.

¿Conoces algún ejemplo más? Estaría encantado de que lo dejases en los comentarios 😉

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30 agosto 2012 Sin Comentarios
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